{"id":7305,"date":"2024-12-20T09:34:23","date_gmt":"2024-12-20T09:34:23","guid":{"rendered":"https:\/\/parroquiasanagustin.org\/?p=7305"},"modified":"2025-02-26T08:48:08","modified_gmt":"2025-02-26T08:48:08","slug":"carta-de-navidad-del-obispo-de-canarias-d-jose-mazuelos-perez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/parroquiasanagustin.org\/index.php\/2024\/12\/20\/carta-de-navidad-del-obispo-de-canarias-d-jose-mazuelos-perez\/","title":{"rendered":"Carta de Navidad del Obispo de Canarias, D. Jos\u00e9 Mazuelos P\u00e9rez"},"content":{"rendered":"<h2><span style=\"color: #ff0000;\"><strong><a href=\"https:\/\/parroquiasanagustin.org\/?attachment_id=7306\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-7306\" src=\"https:\/\/parroquiasanagustin.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/cartanavidadobispo2024-1-211x300.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"426\" srcset=\"https:\/\/parroquiasanagustin.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/cartanavidadobispo2024-1-211x300.jpg 211w, https:\/\/parroquiasanagustin.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/cartanavidadobispo2024-1-722x1024.jpg 722w, https:\/\/parroquiasanagustin.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/cartanavidadobispo2024-1-768x1090.jpg 768w, https:\/\/parroquiasanagustin.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/cartanavidadobispo2024-1-1083x1536.jpg 1083w, https:\/\/parroquiasanagustin.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/cartanavidadobispo2024-1-1444x2048.jpg 1444w, https:\/\/parroquiasanagustin.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/cartanavidadobispo2024-1.jpg 1748w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Mirar a Bel\u00e9n con los ojos de Mar\u00eda<\/strong><\/span><\/h2>\n<p>\u201c<em>No teng\u00e1is miedo, porque os traigo una buena noticia una gran alegr\u00eda\u2026 Hoy os ha nacido en la ciudad de David un salvador, que es el Mes\u00edas, el Se\u00f1or\u201d. (Lc 2,10)<\/em>.<\/p>\n<p>Es \u00e9ste el anuncio que hacen los \u00e1ngeles a los pastores y a cada uno de nosotros para invitarnos a contemplar el misterio de amor encerrado en el pesebre de Bel\u00e9n: \u201c<em>Un ni\u00f1o nos ha nacido, un hijo se nos ha dado<\/em>\u201d (Is 9,5) \u00a1Qu\u00e9 misterio tan grande! Dios se hace hombre, para que el hombre participe de la naturaleza divina. Dios se hace carne de nuestra carne, historia de nuestra historia, tiempo de nuestro tiempo: <em>\u201cEl Verbo se hizo carne y acamp\u00f3 entre nosotros y hemos contemplado su gloria\u201d <\/em>(Jn 1, 14).<\/p>\n<p>Con motivo de la celebraci\u00f3n del 2025 de la Encarnaci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, se nos invita a renovar y actualizar el misterio de la Navidad.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o, anunciado por los profetas y nacido en Bel\u00e9n, contin\u00faa naciendo hoy para que los cristianos y las personas de buena voluntad podamos experimentar su amor, su cercan\u00eda y su salvaci\u00f3n. Dios viene al mundo para poner su tienda entre los hombres y para hacer germinar en el coraz\u00f3n humano el amor, la alegr\u00eda y la paz. Acudamos a Bel\u00e9n a contemplar esa gran se\u00f1al <strong><em>\u201cun ni\u00f1o envuelto en pa\u00f1ales<\/em><\/strong>\u201d: un reci\u00e9n nacido fr\u00e1gil, que las manos de una mujer envuelven con ropas pobres y que no est\u00e1 acostado en una cuna, sino en un pesebre. Nada prodigioso. Nada extraordinario. Nada espectacular. Su trono fue un pesebre, su palacio un establo, su compa\u00f1\u00eda un buey y una mula.<\/p>\n<p><em>\u00bfQui\u00e9n puede pensar que ese peque\u00f1o ser humano es el Hijo del Alt\u00edsimo? (Lc 1, 32). S\u00f3lo ella, su Madre, conoce la verdad y guarda su misterio. Tambi\u00e9n nosotros podemos \u201cpasar\u201d a trav\u00e9s de su mirada, para reconocer en este Ni\u00f1o el rostro humano de Dios. Tambi\u00e9n para nosotros, es posible encontrar a Cristo y contemplarlo con los ojos de Mar\u00eda. <\/em>(Juan Pablo II, homil\u00eda Misa de Nochebuena, martes 24 de diciembre de 2002)<\/p>\n<p>Contemplemos con Mar\u00eda al Ni\u00f1o envuelto en pa\u00f1ales y acostado en el pesebre (cf. Lc 2, 7). Es Dios que viene a visitarnos para guiar nuestros pasos por el camino de la paz (cf. Lc 1, 79). Mar\u00eda lo contempla, lo acaricia y lo arropa, interrog\u00e1ndose sobre el sentido de los prodigios que<\/p>\n<p>rodean el misterio de la Navidad y nos invita a no quedarnos en una Navidad superficial, folcl\u00f3rica o comercial. Junto a la Cuna del Ni\u00f1o-Dios, meditemos y agradezcamos, primero, el gran misterio del Amor de todo un Dios hecho carne de nuestra carne, tiempo de nuestro tiempo, tierra de nuestra tierra.<\/p>\n<p>Acudamos como los pastores a ver c\u00f3mo en el establo de Bel\u00e9n el cielo y la tierra se tocan. El cielo ha venido a la tierra y hace saltar de gozo a los \u00e1ngeles que cantan de alegr\u00eda porque lo alto y lo bajo, cielo y tierra, se encuentran nuevamente unidos; porque el hombre se ha unido nuevamente a Dios. La tierra ha quedado restablecida y es posible ahora, como recogen los Padres de la Iglesia, que los hombres y los \u00e1ngeles canten juntos el canto de alabanza al Se\u00f1or de toda la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>S\u00f3lo los humildes pueden ir a Bel\u00e9n y arrodillarse ante la maravilla infinita. S\u00f3lo la contemplaci\u00f3n llena de fe y de amor es capaz de penetrar \u2013o, mejor dicho, de vislumbrar un poquito al menos\u2014 la grandeza inefable de la Navidad \u00a1El Dios eterno, infinito, omnipotente e inmortal, convertido en un Ni\u00f1o reci\u00e9n nacido, peque\u00f1ito, impotente, humilde, incapaz de valerse por s\u00ed mismo! Al Dios que ha venido a salvarnos no hay que buscarlo en las alturas inaccesibles, sino en la realidad cercana de lo humano, porque \u00c9l mismo ha asumido nuestra propia naturaleza para redimirla. Y no se le encuentra en medio del lujo y la fastuosidad de los palacios, sino en la pobreza, humildad y sencillez de un pesebre. La se\u00f1al de Dios es la sencillez. La se\u00f1al de Dios es el ni\u00f1o. La se\u00f1al de Dios es que \u00c9l se hace peque\u00f1o por nosotros. \u00c9ste es su modo de reinar.<\/p>\n<p>Escuchemos a ese Ni\u00f1o que con su venida al mundo nos repite: <strong><em>\u201cNo Tem\u00e1is\u201d<\/em><\/strong>. Dej\u00e9monos, pues, iluminar por esa luz de Cristo que con su Encarnaci\u00f3n ha derrotado el poder del mal y nos ha readmitido al convite de la vida. Sintamos en esta noche el tierno amor de Dios que nos anima a no dejarnos intimidar por un mundo tantas veces convertido en establo y lleno de tinieblas que ensombrecen la dignidad de los seres humanos.<\/p>\n<p>Abracemos al ni\u00f1o de Bel\u00e9n viviendo la caridad especialmente con los m\u00e1s d\u00e9biles y marginados. Trabajemos para que puedan vivir con alegr\u00eda la Navidad aquellos que tienen m\u00e1s dificultad por carecer de alimentos y de trabajo.<\/p>\n<p>Acompa\u00f1emos a los ancianos en su soledad y visitemos a los enfermos para llevarle la fe y la esperanza en su debilidad, acojamos a los migrantes para paliar la a\u00f1oranza de su tierra lejana o la falta de sus seres queridos. Hagamos de la Navidad un momento especial para luchar contra la econom\u00eda del descarte y ocup\u00e9monos en la construcci\u00f3n<\/p>\n<p>de un nuevo orden mundial fundado en la fraternidad, la justicia, la paz y en el que brillen unas relaciones humanas y econ\u00f3micas justas que respeten la dignidad de todos los seres humanos. Afrontemos el cuidado y respeto de la creaci\u00f3n para convertir con Jes\u00fas la Casa com\u00fan en una<\/p>\n<p>casa acogedora.<\/p>\n<p>Contemplemos al ni\u00f1o de Bel\u00e9n que nos revela que la salvaci\u00f3n de Dios se ha hecho presente a trav\u00e9s de una experiencia de familia. Por eso Navidad es tiempo de familia, donde hay siempre un sitio libre en el hogar y una mesa preparada: \u201ccaliente el pan y envejecido el vino\u201d. En<\/p>\n<p>Navidad dirigimos nuestras miradas y nuestros corazones a Bel\u00e9n, donde est\u00e1 la Sagrada Familia: Jes\u00fas, Mar\u00eda y Jos\u00e9, que nos ense\u00f1an a vivir la vocaci\u00f3n de servicio al amor y a la vida.<\/p>\n<p>Dej\u00e9monos sorprender por el Dios que se inclina, que viene abajo, precisamente \u00c9l, como un ni\u00f1o, incluso hasta la miseria del establo, s\u00edmbolo de toda necesidad y estado de abandono de los hombres. Dios baja realmente. \u00bfCu\u00e1nto desear\u00edamos, nosotros los hombres, un signo diferente, imponente, irrefutable del poder de Dios y su grandeza? Pero su se\u00f1al nos invita a la fe y al amor, y por eso nos da esperanza: Dios es as\u00ed. \u00c9l tiene el poder y es la Bondad.<\/p>\n<p>Dios se ha hecho uno de nosotros para que podamos estar con \u00e9l, para que podamos llegar a ser semejantes a \u00e9l. El Creador que tiene todo en sus manos, del que todos nosotros dependemos, se hace peque\u00f1o y necesitado del amor humano. Dios est\u00e1 en el establo. Ha elegido como signo suyo al Ni\u00f1o en el pesebre: \u00e9l es as\u00ed. De este modo aprendemos a conocerlo. En todo ni\u00f1o resplandece alg\u00fan destello de aquel \u201choy\u201d, de la cercan\u00eda de Dios que debemos amar y a la cual hemos de someternos; en todo ni\u00f1o, tambi\u00e9n en el que a\u00fan no ha nacido.<\/p>\n<p>Concluyamos dici\u00e9ndole a Mar\u00eda: Danos tus ojos, Mar\u00eda, para descifrar el misterio que se oculta tras la fragilidad de los miembros del Hijo. Ens\u00e9\u00f1anos a reconocer su rostro en los ni\u00f1os de toda raza y cultura. Ay\u00fadanos a ser testigos cre\u00edbles de su mensaje de paz y de amor, para que los hombres y las mujeres de nuestro tiempo, caracterizado a\u00fan por tensos contrastes e inauditas violencias, reconozcan en el Ni\u00f1o que est\u00e1 en tus brazos al \u00fanico Salvador del mundo, fuente inagotable de la paz verdadera, a la que todos aspiran en lo m\u00e1s profundo del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Que la Virgen Santa, nos ayude \u201c<em>a conservar siempre estas cosas y meditarlas en nuestro coraz\u00f3n<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Os deseo a todos una muy Feliz Navidad y un A\u00f1o Nuevo 2025 colmado de bendiciones.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p><strong>Jos\u00e9 Mazuelos P\u00e9rez.<\/strong><\/p>\n<p>Obispo de Canarias<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mirar a Bel\u00e9n con los ojos de Mar\u00eda \u201cNo teng\u00e1is miedo, porque os traigo una buena noticia una gran alegr\u00eda\u2026 Hoy os ha nacido en la ciudad de David un salvador, que es el Mes\u00edas, el Se\u00f1or\u201d. 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(Juan Pablo II, homil\u00eda Misa de Nochebuena, martes 24 de diciembre de 2002) Contemplemos con Mar\u00eda al Ni\u00f1o envuelto en pa\u00f1ales y acostado en el pesebre (cf. Lc 2, 7). Es Dios que viene a visitarnos para guiar nuestros pasos por el camino de la paz (cf. Lc 1, 79). Mar\u00eda lo contempla, lo acaricia y lo arropa, interrog\u00e1ndose sobre el sentido de los prodigios que rodean el misterio de la Navidad y nos invita a no quedarnos en una Navidad superficial, folcl\u00f3rica o comercial. Junto a la Cuna del Ni\u00f1o-Dios, meditemos y agradezcamos, primero, el gran misterio del Amor de todo un Dios hecho carne de nuestra carne, tiempo de nuestro tiempo, tierra de nuestra tierra. Acudamos como los pastores a ver c\u00f3mo en el establo de Bel\u00e9n el cielo y la tierra se tocan. El cielo ha venido a la tierra y hace saltar de gozo a los \u00e1ngeles que cantan de alegr\u00eda porque lo alto y lo bajo, cielo y tierra, se encuentran nuevamente unidos; porque el hombre se ha unido nuevamente a Dios. La tierra ha quedado restablecida y es posible ahora, como recogen los Padres de la Iglesia, que los hombres y los \u00e1ngeles canten juntos el canto de alabanza al Se\u00f1or de toda la creaci\u00f3n. S\u00f3lo los humildes pueden ir a Bel\u00e9n y arrodillarse ante la maravilla infinita. S\u00f3lo la contemplaci\u00f3n llena de fe y de amor es capaz de penetrar \u2013o, mejor dicho, de vislumbrar un poquito al menos\u2014 la grandeza inefable de la Navidad \u00a1El Dios eterno, infinito, omnipotente e inmortal, convertido en un Ni\u00f1o reci\u00e9n nacido, peque\u00f1ito, impotente, humilde, incapaz de valerse por s\u00ed mismo! Al Dios que ha venido a salvarnos no hay que buscarlo en las alturas inaccesibles, sino en la realidad cercana de lo humano, porque \u00c9l mismo ha asumido nuestra propia naturaleza para redimirla. Y no se le encuentra en medio del lujo y la fastuosidad de los palacios, sino en la pobreza, humildad y sencillez de un pesebre. La se\u00f1al de Dios es la sencillez. La se\u00f1al de Dios es el ni\u00f1o. La se\u00f1al de Dios es que \u00c9l se hace peque\u00f1o por nosotros. \u00c9ste es su modo de reinar. Escuchemos a ese Ni\u00f1o que con su venida al mundo nos repite: \u201cNo Tem\u00e1is\u201d. Dej\u00e9monos, pues, iluminar por esa luz de Cristo que con su Encarnaci\u00f3n ha derrotado el poder del mal y nos ha readmitido al convite de la vida. Sintamos en esta noche el tierno amor de Dios que nos anima a no dejarnos intimidar por un mundo tantas veces convertido en establo y lleno de tinieblas que ensombrecen la dignidad de los seres humanos. Abracemos al ni\u00f1o de Bel\u00e9n viviendo la caridad especialmente con los m\u00e1s d\u00e9biles y marginados. Trabajemos para que puedan vivir con alegr\u00eda la Navidad aquellos que tienen m\u00e1s dificultad por carecer de alimentos y de trabajo. Acompa\u00f1emos a los ancianos en su soledad y visitemos a los enfermos para llevarle la fe y la esperanza en su debilidad, acojamos a los migrantes para paliar la a\u00f1oranza de su tierra lejana o la falta de sus seres queridos. Hagamos de la Navidad un momento especial para luchar contra la econom\u00eda del descarte y ocup\u00e9monos en la construcci\u00f3n de un nuevo orden mundial fundado en la fraternidad, la justicia, la paz y en el que brillen unas relaciones humanas y econ\u00f3micas justas que respeten la dignidad de todos los seres humanos. Afrontemos el cuidado y respeto de la creaci\u00f3n para convertir con Jes\u00fas la Casa com\u00fan en una casa acogedora. 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Jos\u00e9 Mazuelos P\u00e9rez - Parroquia Matriz de San Agust\u00edn<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/parroquiasanagustin.org\/index.php\/2024\/12\/20\/carta-de-navidad-del-obispo-de-canarias-d-jose-mazuelos-perez\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Carta de Navidad del Obispo de Canarias, D. Jos\u00e9 Mazuelos P\u00e9rez - Parroquia Matriz de San Agust\u00edn\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Mirar a Bel\u00e9n con los ojos de Mar\u00eda \u201cNo teng\u00e1is miedo, porque os traigo una buena noticia una gran alegr\u00eda\u2026 Hoy os ha nacido en la ciudad de David un salvador, que es el Mes\u00edas, el Se\u00f1or\u201d. (Lc 2,10). 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(Juan Pablo II, homil\u00eda Misa de Nochebuena, martes 24 de diciembre de 2002) Contemplemos con Mar\u00eda al Ni\u00f1o envuelto en pa\u00f1ales y acostado en el pesebre (cf. Lc 2, 7). Es Dios que viene a visitarnos para guiar nuestros pasos por el camino de la paz (cf. Lc 1, 79). Mar\u00eda lo contempla, lo acaricia y lo arropa, interrog\u00e1ndose sobre el sentido de los prodigios que rodean el misterio de la Navidad y nos invita a no quedarnos en una Navidad superficial, folcl\u00f3rica o comercial. Junto a la Cuna del Ni\u00f1o-Dios, meditemos y agradezcamos, primero, el gran misterio del Amor de todo un Dios hecho carne de nuestra carne, tiempo de nuestro tiempo, tierra de nuestra tierra. Acudamos como los pastores a ver c\u00f3mo en el establo de Bel\u00e9n el cielo y la tierra se tocan. El cielo ha venido a la tierra y hace saltar de gozo a los \u00e1ngeles que cantan de alegr\u00eda porque lo alto y lo bajo, cielo y tierra, se encuentran nuevamente unidos; porque el hombre se ha unido nuevamente a Dios. La tierra ha quedado restablecida y es posible ahora, como recogen los Padres de la Iglesia, que los hombres y los \u00e1ngeles canten juntos el canto de alabanza al Se\u00f1or de toda la creaci\u00f3n. S\u00f3lo los humildes pueden ir a Bel\u00e9n y arrodillarse ante la maravilla infinita. S\u00f3lo la contemplaci\u00f3n llena de fe y de amor es capaz de penetrar \u2013o, mejor dicho, de vislumbrar un poquito al menos\u2014 la grandeza inefable de la Navidad \u00a1El Dios eterno, infinito, omnipotente e inmortal, convertido en un Ni\u00f1o reci\u00e9n nacido, peque\u00f1ito, impotente, humilde, incapaz de valerse por s\u00ed mismo! Al Dios que ha venido a salvarnos no hay que buscarlo en las alturas inaccesibles, sino en la realidad cercana de lo humano, porque \u00c9l mismo ha asumido nuestra propia naturaleza para redimirla. Y no se le encuentra en medio del lujo y la fastuosidad de los palacios, sino en la pobreza, humildad y sencillez de un pesebre. La se\u00f1al de Dios es la sencillez. La se\u00f1al de Dios es el ni\u00f1o. La se\u00f1al de Dios es que \u00c9l se hace peque\u00f1o por nosotros. \u00c9ste es su modo de reinar. Escuchemos a ese Ni\u00f1o que con su venida al mundo nos repite: \u201cNo Tem\u00e1is\u201d. Dej\u00e9monos, pues, iluminar por esa luz de Cristo que con su Encarnaci\u00f3n ha derrotado el poder del mal y nos ha readmitido al convite de la vida. Sintamos en esta noche el tierno amor de Dios que nos anima a no dejarnos intimidar por un mundo tantas veces convertido en establo y lleno de tinieblas que ensombrecen la dignidad de los seres humanos. Abracemos al ni\u00f1o de Bel\u00e9n viviendo la caridad especialmente con los m\u00e1s d\u00e9biles y marginados. Trabajemos para que puedan vivir con alegr\u00eda la Navidad aquellos que tienen m\u00e1s dificultad por carecer de alimentos y de trabajo. Acompa\u00f1emos a los ancianos en su soledad y visitemos a los enfermos para llevarle la fe y la esperanza en su debilidad, acojamos a los migrantes para paliar la a\u00f1oranza de su tierra lejana o la falta de sus seres queridos. Hagamos de la Navidad un momento especial para luchar contra la econom\u00eda del descarte y ocup\u00e9monos en la construcci\u00f3n de un nuevo orden mundial fundado en la fraternidad, la justicia, la paz y en el que brillen unas relaciones humanas y econ\u00f3micas justas que respeten la dignidad de todos los seres humanos. Afrontemos el cuidado y respeto de la creaci\u00f3n para convertir con Jes\u00fas la Casa com\u00fan en una casa acogedora. 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Es \u00e9ste el anuncio que hacen los \u00e1ngeles a los pastores y a cada uno de nosotros para invitarnos a contemplar el misterio de amor encerrado en el pesebre de Bel\u00e9n: \u201cUn ni\u00f1o nos ha nacido, un hijo se nos ha dado\u201d (Is 9,5) \u00a1Qu\u00e9 misterio tan grande! Dios se hace hombre, para que el hombre participe de la naturaleza divina. Dios se hace carne de nuestra carne, historia de nuestra historia, tiempo de nuestro tiempo: \u201cEl Verbo se hizo carne y acamp\u00f3 entre nosotros y hemos contemplado su gloria\u201d (Jn 1, 14). Con motivo de la celebraci\u00f3n del 2025 de la Encarnaci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, se nos invita a renovar y actualizar el misterio de la Navidad. El ni\u00f1o, anunciado por los profetas y nacido en Bel\u00e9n, contin\u00faa naciendo hoy para que los cristianos y las personas de buena voluntad podamos experimentar su amor, su cercan\u00eda y su salvaci\u00f3n. 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