{"id":7277,"date":"2025-01-01T08:11:01","date_gmt":"2025-01-01T08:11:01","guid":{"rendered":"https:\/\/parroquiasanagustin.org\/?p=7277"},"modified":"2025-02-26T08:47:38","modified_gmt":"2025-02-26T08:47:38","slug":"mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/parroquiasanagustin.org\/index.php\/2025\/01\/01\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025\/","title":{"rendered":"Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de la Paz 2025"},"content":{"rendered":"<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong><em><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-4976 alignright\" src=\"https:\/\/parroquiasanagustin.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/2023-Jornada-Mundial-por-la-Paz-logo-267x300.jpg\" alt=\"\" width=\"267\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/parroquiasanagustin.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/2023-Jornada-Mundial-por-la-Paz-logo-267x300.jpg 267w, https:\/\/parroquiasanagustin.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/2023-Jornada-Mundial-por-la-Paz-logo-911x1024.jpg 911w, https:\/\/parroquiasanagustin.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/2023-Jornada-Mundial-por-la-Paz-logo-768x863.jpg 768w, https:\/\/parroquiasanagustin.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/2023-Jornada-Mundial-por-la-Paz-logo-1366x1536.jpg 1366w, https:\/\/parroquiasanagustin.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/2023-Jornada-Mundial-por-la-Paz-logo-scaled.jpg 1423w\" sizes=\"(max-width: 267px) 100vw, 267px\" \/>Perdona nuestras ofensas, conc\u00e9denos tu paz<\/em><\/strong><\/h3>\n<p><strong>I.&nbsp;<em>Escuchando el grito de la humanidad amenazada<\/em><\/strong><\/p>\n<p>1. Al inicio de este nuevo a\u00f1o que nos da el Padre celestial, tiempo jubilar dedicado a la esperanza, dirijo mi m\u00e1s sincero deseo de paz a toda mujer y hombre, en particular a quien se siente postrado por su propia condici\u00f3n existencial, condenado por sus propios errores, aplastado por el juicio de los otros, y ya no logra divisar ninguna perspectiva para su propia vida. A todos ustedes, esperanza y paz, porque este es un A\u00f1o de gracia que proviene del Coraz\u00f3n del Redentor.<\/p>\n<p>2. En el 2025 la Iglesia cat\u00f3lica celebra el Jubileo, evento que colma los corazones de esperanza. El \u201cjubileo\u201d se remonta a una antigua tradici\u00f3n jud\u00eda, cuando el sonido de un cuerno de carnero \u2014en hebreo&nbsp;<em>yobel<\/em>\u2014 anunciaba, cada cuarenta y nueve a\u00f1os, uno de clemencia y liberaci\u00f3n para todo el pueblo (cf.&nbsp;<em>Lv<\/em>&nbsp;25,10). Este solemne llamamiento deb\u00eda resonar idealmente en todo el mundo (cf.&nbsp;<em>Lv<\/em>&nbsp;25,9), para restablecer la justicia de Dios en distintos \u00e1mbitos de la vida: en el uso de la tierra, en la posesi\u00f3n de los bienes, en la relaci\u00f3n con el pr\u00f3jimo, sobre todo respecto a los m\u00e1s pobres y a quienes hab\u00edan ca\u00eddo en desgracia. El sonido del cuerno recordaba a todo el pueblo \u2014al que era rico y al que se hab\u00eda empobrecido\u2014 que ninguna persona viene al mundo para ser oprimida; somos hermanos y hermanas, hijos del mismo Padre, nacidos para ser libres seg\u00fan la voluntad del Se\u00f1or (cf.&nbsp;<em>Lv<\/em>&nbsp;25,17.25.43.46.55). &nbsp;<\/p>\n<p>3. Tambi\u00e9n hoy, el Jubileo es un evento que nos impulsa a buscar la justicia liberadora de Dios sobre toda la tierra. Al comienzo de este A\u00f1o de gracia, en lugar del cuerno nosotros quisi\u00e9ramos ponernos a la escucha del \u00abgrito desesperado de auxilio\u00bb (<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025\/#1\">1<\/a>) que, como la voz de la sangre de Abel el justo, se eleva desde muchas partes de la tierra (cf.&nbsp;<em>&nbsp;Gn<\/em>&nbsp;4,10), y que Dios nunca deja de escuchar. Tambi\u00e9n nosotros nos sentimos llamados a ser voz de tantas situaciones de explotaci\u00f3n de la tierra y de opresi\u00f3n del pr\u00f3jimo (<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025\/#2\">2<\/a>). Dichas injusticias asumen a menudo la forma de lo que san Juan Pablo II defini\u00f3 como \u00abestructuras de pecado\u00bb&nbsp;(<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025\/#3\">3<\/a>), porque no se deben s\u00f3lo a la iniquidad de algunos, sino que se han consolidado \u2014por as\u00ed decirlo\u2014 y se sostienen en una complicidad extendida.<\/p>\n<p>4. Cada uno de nosotros debe sentirse responsable de alg\u00fan modo por la devastaci\u00f3n a la que est\u00e1 sometida nuestra casa com\u00fan, empezando por esas acciones que, aunque s\u00f3lo sea indirectamente, alimentan los conflictos que est\u00e1n azotando la humanidad. As\u00ed se fomentan y se entrelazan desaf\u00edos sist\u00e9micos, distintos pero interconectados, que asolan nuestro planeta&nbsp;(<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025\/#4\">4<\/a>). Me refiero, en particular, a las disparidades de todo tipo, al trato deshumano que se da a las personas migrantes, a la degradaci\u00f3n ambiental, a la confusi\u00f3n generada culpablemente por la desinformaci\u00f3n, al rechazo de toda forma de di\u00e1logo, a las grandes inversiones en la industria militar. Son todos factores de una amenaza concreta para la existencia de la humanidad en su conjunto. Por tanto, al comienzo de este a\u00f1o queremos ponernos a la escucha de este grito de la humanidad para que todos, juntos y personalmente, nos sintamos llamados a romper las cadenas de la injusticia y, as\u00ed, proclamar la justicia de Dios. Hacer alg\u00fan acto de filantrop\u00eda espor\u00e1dico no es suficiente. Se necesitan, por el contrario, cambios culturales y estructurales, de modo que tambi\u00e9n se efect\u00fae un cambio duradero (<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025\/#5\">5<\/a>).<\/p>\n<div class=\"wp-block-spacer\" aria-hidden=\"true\">&nbsp;<\/div>\n<p><strong>II.&nbsp;<em>Un cambio cultural: todos somos deudores<\/em><\/strong><\/p>\n<div class=\"wp-block-spacer\" aria-hidden=\"true\">&nbsp;<\/div>\n<p>5. El evento jubilar nos invita a emprender diversos cambios, para afrontar la actual condici\u00f3n de injusticia y desigualdad, record\u00e1ndonos que los bienes de la tierra no est\u00e1n destinados s\u00f3lo a algunos privilegiados, sino a todos (<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025\/#6\">6<\/a>) . Puede ser \u00fatil recordar lo que escrib\u00eda san Basilio de Cesarea: \u00ab\u00bfQu\u00e9 cosa, dime, te pertenece? \u00bfDe d\u00f3nde la has tomado para ponerla en tu vida? [\u2026] \u00bfAcaso no saliste desnudo del vientre de tu madre?, \u00bfno tornar\u00e1s desnudo nuevamente a la tierra? Los bienes presentes, \u00bfde d\u00f3nde te vienen? Si dices del azar, eres imp\u00edo, porque no reconoces al Creador, ni das gracias al que te ha dado\u00bb (<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025\/#7\">7<\/a>). Cuando falta la gratitud, el hombre deja de reconocer los dones de Dios. Sin embargo, el Se\u00f1or, en su misericordia infinita, no abandona a los hombres que pecan contra \u00c9l; confirma m\u00e1s bien el&nbsp;<em>don<\/em>&nbsp;de la vida con el&nbsp;<em>perd\u00f3n<\/em>&nbsp;de la salvaci\u00f3n, ofrecido a todos mediante Jesucristo. Por eso, ense\u00f1\u00e1ndonos el \u201cPadre nuestro\u201d, Jes\u00fas nos invita a pedir: \u00abPerdona nuestras ofensas\u00bb (&nbsp;<em>Mt<\/em>&nbsp;6,12).<\/p>\n<p>6. Cuando una persona ignora el propio v\u00ednculo con el Padre, comienza a albergar la idea de que las relaciones con los dem\u00e1s puedan ser gobernadas por una l\u00f3gica de explotaci\u00f3n, donde el m\u00e1s fuerte pretende tener el derecho de abusar del m\u00e1s d\u00e9bil (<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025\/#8\">8<\/a>). Como las \u00e9lites en el tiempo de Jes\u00fas, que se aprovechaban de los sufrimientos de los m\u00e1s pobres, as\u00ed hoy en la aldea global interconectada (<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025\/#9\">9<\/a>), el sistema internacional, si no se alimenta de l\u00f3gicas de solidaridad y de interdependencia, genera injusticias, exacerbadas por la corrupci\u00f3n, que atrapan a los pa\u00edses m\u00e1s pobres. La l\u00f3gica de la explotaci\u00f3n del deudor tambi\u00e9n describe sint\u00e9ticamente la actual \u201ccrisis de la deuda\u201d que afecta a diversos pa\u00edses, sobre todo del sur del mundo.<\/p>\n<p>7. No me canso de repetir que la deuda externa se ha convertido en un instrumento de control, a trav\u00e9s del cual algunos gobiernos e instituciones financieras privadas de los pa\u00edses m\u00e1s ricos no tienen escr\u00fapulos de explotar de manera indiscriminada los recursos humanos y naturales de los pa\u00edses m\u00e1s pobres, a fin de satisfacer las exigencias de los propios mercados (<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025\/#10\">10<\/a>). A esto se agrega que diversas poblaciones, m\u00e1s abrumadas por la deuda internacional, tambi\u00e9n se ven obligadas a cargar con el peso de la deuda ecol\u00f3gica de los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados (<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025\/#11\">11<\/a>). La deuda ecol\u00f3gica y la deuda externa son dos caras de una misma moneda de esta l\u00f3gica de explotaci\u00f3n que culmina en la crisis de la deuda (<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025\/#12\">12<\/a>). Pensando en este A\u00f1o jubilar, invito a la comunidad internacional a emprender acciones de remisi\u00f3n de la deuda externa, reconociendo la existencia de una deuda ecol\u00f3gica entre el norte y el sur del mundo. Es un llamamiento a la solidaridad, pero sobre todo a la justicia (<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025\/#13\">13<\/a>).<\/p>\n<p>8. El cambio cultural y estructural para superar esta crisis se realizar\u00e1 cuando finalmente nos reconozcamos todos hijos del Padre y, ante \u00c9l, nos confesemos todos deudores, pero tambi\u00e9n todos necesarios, necesitados unos de otros, seg\u00fan una l\u00f3gica de responsabilidad compartida y diversificada. Podremos descubrir \u00abdefinitivamente que nos necesitamos y nos debemos los unos a los otros\u00bb (<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025\/#14\">14<\/a>).<\/p>\n<div class=\"wp-block-spacer\" aria-hidden=\"true\">&nbsp;<\/div>\n<p><strong>III.&nbsp;<em>Un camino de esperanza: tres acciones posibles<\/em><\/strong><\/p>\n<div class=\"wp-block-spacer\" aria-hidden=\"true\">&nbsp;<\/div>\n<p>9. Si nos dejamos tocar el coraz\u00f3n por estos cambios necesarios, el A\u00f1o de gracia del jubileo podr\u00e1 reabrir la v\u00eda de la esperanza para cada uno de nosotros. La esperanza nace de la experiencia de la misericordia de Dios, que es siempre ilimitada (<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025\/#15\">15<\/a>).<\/p>\n<p>Dios, que no debe nada a nadie, contin\u00faa otorgando sin cesar gracia y misericordia a todos los hombres. Isaac de N\u00ednive, un Padre de la Iglesia oriental del siglo VII, escrib\u00eda: \u00abTu amor es m\u00e1s grande que mis ofensas. Insignificantes son las olas del mar respecto al n\u00famero de mis pecados; pero, si pesamos mis pecados, respecto a tu amor, se esfuman como la nada\u00bb (<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025\/#16\">16<\/a>). Dios no calcula el mal cometido por el hombre, sino que es inmensamente \u00abrico en misericordia, por el gran amor con que nos am\u00f3\u00bb (&nbsp;<em>Ef<\/em>&nbsp;2,4). Al mismo tiempo, escucha el grito de los pobres y de la tierra. Bastar\u00eda detenerse un momento, al inicio de este a\u00f1o, y pensar en la gracia con la que cada vez perdona nuestros pecados y condona todas nuestras deudas, para que nuestro coraz\u00f3n se inunde de esperanza y de paz. &nbsp;<\/p>\n<p>10. Por eso Jes\u00fas, en la oraci\u00f3n del \u201cPadre nuestro\u201d, establece una afirmaci\u00f3n muy exigente: \u00abcomo tambi\u00e9n nosotros perdonamos a los que nos ofenden\u00bb, despu\u00e9s de que hemos pedido al Padre la remisi\u00f3n de nuestras ofensas (cf.&nbsp;<em>Mt<\/em>&nbsp;6,12). Para perdonar una ofensa a los dem\u00e1s y darles esperanza es necesario, en efecto, que la propia vida est\u00e9 llena de esa misma esperanza que llega de la misericordia de Dios. La esperanza es sobreabundante en la generosidad, no calcula, no exige cuentas a los deudores, no se preocupa de la propia ganancia, sino que tiene como punto de mira un s\u00f3lo fin: levantar al que est\u00e1 ca\u00eddo, vendar los corazones heridos, liberar de toda forma de esclavitud.<\/p>\n<p>11. Al inicio de este A\u00f1o de gracia, quisiera, por tanto, sugerir tres acciones que puedan restaurar la dignidad en la vida de poblaciones enteras y volver a ponerlas en camino sobre la v\u00eda de la esperanza, para que se supere la crisis de la deuda y todos puedan volver a reconocerse deudores perdonados.<\/p>\n<p>Sobre todo, retomo el llamamiento lanzado por san Juan Pablo II con ocasi\u00f3n del Jubileo del a\u00f1o 2000, de pensar \u00aben una notable reducci\u00f3n, si no en una total condonaci\u00f3n, de la deuda internacional, que grava sobre el destino de muchas naciones\u00bb (<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025\/#17\">17<\/a>). Que, reconociendo la deuda ecol\u00f3gica, los pa\u00edses m\u00e1s ricos se sientan llamados a hacer lo posible para condonar las deudas de esos pa\u00edses que no est\u00e1n en condiciones de devolver lo que deben. Ciertamente, para que no se trate de un acto aislado de beneficencia, que lleve a correr el riesgo de desencadenar nuevamente un c\u00edrculo vicioso de financiaci\u00f3n-deuda, es necesario, al mismo tiempo, el desarrollo de una nueva arquitectura financiera, que lleve a la creaci\u00f3n de un Documento financiero global, fundado en la solidaridad y la armon\u00eda entre los pueblos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, pido un compromiso firme para promover el respeto de la dignidad de la vida humana, desde la concepci\u00f3n hasta la muerte natural, para que toda persona pueda amar la propia vida y mirar al futuro con esperanza, deseando el desarrollo y la felicidad para s\u00ed misma y para sus propios hijos. Sin esperanza en la vida, en efecto, es dif\u00edcil que surja en el coraz\u00f3n de los m\u00e1s j\u00f3venes el deseo de generar otras vidas. Aqu\u00ed, en particular quisiera invitar una vez m\u00e1s a un gesto concreto que pueda favorecer la cultura de la vida. Me refiero a la eliminaci\u00f3n de la pena de muerte en todas las naciones. Esta medida, en efecto, adem\u00e1s de comprometer la inviolabilidad de la vida, destruye toda esperanza humana de perd\u00f3n y de renovaci\u00f3n (<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025\/#18\">18<\/a>).<\/p>\n<p>Me atrevo tambi\u00e9n a volver a lanzar otro llamamiento, apel\u00e1ndome a&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/paul-vi\/es.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">san Pablo VI<\/a>&nbsp;y a&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Benedicto XVI<\/a>&nbsp;(<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025\/#19\">19<\/a>), para las j\u00f3venes generaciones, en este tiempo marcado por las guerras: utilicemos al menos un porcentaje fijo del dinero empleado en los armamentos para la constituci\u00f3n de un Fondo mundial que elimine definitivamente el hambre y facilite en los pa\u00edses m\u00e1s pobres actividades educativas tambi\u00e9n dirigidas a promover el desarrollo sostenible, contrastando el cambio clim\u00e1tico (<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025\/#20\">20<\/a>). Debemos buscar que se elimine todo pretexto que pueda impulsar a los j\u00f3venes a imaginar el propio futuro sin esperanza, o bien como una expectativa para vengar la sangre de sus seres queridos. El futuro es un don para superar los errores del pasado, para construir nuevos caminos de paz.<\/p>\n<div class=\"wp-block-spacer\" aria-hidden=\"true\">&nbsp;<\/div>\n<p><strong>IV.&nbsp;<em>La meta de la paz<\/em><\/strong><\/p>\n<div class=\"wp-block-spacer\" aria-hidden=\"true\">&nbsp;<\/div>\n<p>12. Aquellos que emprender\u00e1n, por medio de los gestos sugeridos, el camino de la esperanza, podr\u00e1n ver cada vez m\u00e1s cercana la tan anhelada meta de la paz. El salmista nos confirma en esta promesa: cuando \u00abel Amor y la Verdad se encontrar\u00e1n, la Justicia y la Paz se abrazar\u00e1n\u00bb (&nbsp;<em>Sal<\/em>&nbsp;85,11). Cuando me despojo del arma del pr\u00e9stamo y restituyo la v\u00eda de la esperanza a una hermana o a un hermano, contribuyo al restablecimiento de la justicia de Dios en esta tierra y me encamino con esta persona hacia la meta de la paz. Como dec\u00eda san Juan XXIII, la verdadera paz s\u00f3lo podr\u00e1 nacer de un coraz\u00f3n desarmado de la angustia y el miedo de la guerra (<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025\/#21\">21<\/a>).<\/p>\n<p>13. Que el 2025 sea un a\u00f1o en el que crezca la paz. Esa paz real y duradera, que no se detiene en las objeciones de los contratos o en las mesas de compromisos humanos (<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025\/#22\">22<\/a>). Busquemos la verdadera paz, que es dada por Dios a un coraz\u00f3n desarmado: un coraz\u00f3n que no se empecina en calcular lo que es m\u00edo y lo que es tuyo; un coraz\u00f3n que disipa el ego\u00edsmo en la prontitud de ir al encuentro de los dem\u00e1s; un coraz\u00f3n que no duda en reconocerse deudor respecto a Dios y por eso est\u00e1 dispuesto a perdonar las deudas que oprimen al pr\u00f3jimo; un coraz\u00f3n que supera el desaliento por el futuro con la esperanza de que toda persona es un bien para este mundo.<\/p>\n<p>14. El desarme del coraz\u00f3n es un gesto que involucra a todos, a los primeros y a los \u00faltimos, a los peque\u00f1os y a los grandes, a los ricos y a los pobres. A veces, es suficiente algo sencillo, como \u00abuna sonrisa, un gesto de amistad, una mirada fraterna, una escucha sincera, un servicio gratuito\u00bb (<a href=\"https:\/\/www.conferenciaepiscopal.es\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025\/#23\">23<\/a>). Con estos peque\u00f1os-grandes gestos, nos acercamos a la meta de la paz y la alcanzaremos m\u00e1s r\u00e1pido; es m\u00e1s, a lo largo del camino, junto a los hermanos y hermanas reunidos, nos descubriremos ya cambiados respecto a c\u00f3mo hab\u00edamos partido. En efecto, la paz no se alcanza s\u00f3lo con el final de la guerra, sino con el inicio de un mundo nuevo, un mundo en el que nos descubrimos diferentes, m\u00e1s unidos y m\u00e1s hermanos de lo que hab\u00edamos imaginado.<\/p>\n<p>15. \u00a1Conc\u00e9denos tu paz, Se\u00f1or! Esta es la oraci\u00f3n que elevo a Dios, mientras env\u00edo mis mejores deseos para el a\u00f1o nuevo a los jefes de estado y de gobierno, a los responsables de las organizaciones internacionales, a los l\u00edderes de las diversas religiones, a todas las personas de buena voluntad.<\/p>\n<p>Perdona nuestras ofensas, Se\u00f1or,<br \/>\ncomo nosotros perdonamos a los que nos ofenden,<br \/>\ny en este c\u00edrculo de perd\u00f3n conc\u00e9denos tu paz,<br \/>\nesa paz que s\u00f3lo T\u00fa puedes dar<br \/>\na quien se deja desarmar el coraz\u00f3n,<br \/>\na quien con esperanza quiere remitir las deudas de los propios hermanos,<br \/>\na quien sin temor confiesa de ser tu deudor,<br \/>\na quien no permanece sordo al grito de los m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p><em>Vaticano, 8 de diciembre de 2024<\/em><\/p>\n<p>FRANCISCO<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Perdona nuestras ofensas, conc\u00e9denos tu paz I.&nbsp;Escuchando el grito de la humanidad amenazada 1. Al inicio de este nuevo a\u00f1o que nos da el Padre celestial, tiempo jubilar dedicado a la esperanza, dirijo mi m\u00e1s sincero deseo de paz a toda mujer y hombre, en particular a quien se siente postrado por su propia condici\u00f3n existencial, condenado por sus propios errores, aplastado por el juicio de los otros, y ya no logra divisar ninguna perspectiva para su propia vida. A todos ustedes, esperanza y paz, porque este es un A\u00f1o de gracia que proviene del Coraz\u00f3n del Redentor. 2. En el 2025 la Iglesia cat\u00f3lica celebra el Jubileo, evento que colma los corazones de esperanza. El \u201cjubileo\u201d se remonta a una antigua tradici\u00f3n jud\u00eda, cuando el sonido de un cuerno de carnero \u2014en hebreo&nbsp;yobel\u2014 anunciaba, cada cuarenta y nueve a\u00f1os, uno de clemencia y liberaci\u00f3n para todo el pueblo (cf.&nbsp;Lv&nbsp;25,10). Este solemne llamamiento deb\u00eda resonar idealmente en todo el mundo (cf.&nbsp;Lv&nbsp;25,9), para restablecer la justicia de Dios en distintos \u00e1mbitos de la vida: en el uso de la tierra, en la posesi\u00f3n de los bienes, en la relaci\u00f3n con el pr\u00f3jimo, sobre todo respecto a los m\u00e1s pobres y a quienes hab\u00edan ca\u00eddo en desgracia. El sonido del cuerno recordaba a todo el pueblo \u2014al que era rico y al que se hab\u00eda empobrecido\u2014 que ninguna persona viene al mundo para ser oprimida; somos hermanos y hermanas, hijos del mismo Padre, nacidos para ser libres seg\u00fan la voluntad del Se\u00f1or (cf.&nbsp;Lv&nbsp;25,17.25.43.46.55). &nbsp; 3. Tambi\u00e9n hoy, el Jubileo es un evento que nos impulsa a buscar la justicia liberadora de Dios sobre toda la tierra. Al comienzo de este A\u00f1o de gracia, en lugar del cuerno nosotros quisi\u00e9ramos ponernos a la escucha del \u00abgrito desesperado de auxilio\u00bb (1) que, como la voz de la sangre de Abel el justo, se eleva desde muchas partes de la tierra (cf.&nbsp;&nbsp;Gn&nbsp;4,10), y que Dios nunca deja de escuchar. Tambi\u00e9n nosotros nos sentimos llamados a ser voz de tantas situaciones de explotaci\u00f3n de la tierra y de opresi\u00f3n del pr\u00f3jimo (2). Dichas injusticias asumen a menudo la forma de lo que san Juan Pablo II defini\u00f3 como \u00abestructuras de pecado\u00bb&nbsp;(3), porque no se deben s\u00f3lo a la iniquidad de algunos, sino que se han consolidado \u2014por as\u00ed decirlo\u2014 y se sostienen en una complicidad extendida. 4. Cada uno de nosotros debe sentirse responsable de alg\u00fan modo por la devastaci\u00f3n a la que est\u00e1 sometida nuestra casa com\u00fan, empezando por esas acciones que, aunque s\u00f3lo sea indirectamente, alimentan los conflictos que est\u00e1n azotando la humanidad. As\u00ed se fomentan y se entrelazan desaf\u00edos sist\u00e9micos, distintos pero interconectados, que asolan nuestro planeta&nbsp;(4). Me refiero, en particular, a las disparidades de todo tipo, al trato deshumano que se da a las personas migrantes, a la degradaci\u00f3n ambiental, a la confusi\u00f3n generada culpablemente por la desinformaci\u00f3n, al rechazo de toda forma de di\u00e1logo, a las grandes inversiones en la industria militar. Son todos factores de una amenaza concreta para la existencia de la humanidad en su conjunto. Por tanto, al comienzo de este a\u00f1o queremos ponernos a la escucha de este grito de la humanidad para que todos, juntos y personalmente, nos sintamos llamados a romper las cadenas de la injusticia y, as\u00ed, proclamar la justicia de Dios. Hacer alg\u00fan acto de filantrop\u00eda espor\u00e1dico no es suficiente. Se necesitan, por el contrario, cambios culturales y estructurales, de modo que tambi\u00e9n se efect\u00fae un cambio duradero (5). &nbsp; II.&nbsp;Un cambio cultural: todos somos deudores &nbsp; 5. El evento jubilar nos invita a emprender diversos cambios, para afrontar la actual condici\u00f3n de injusticia y desigualdad, record\u00e1ndonos que los bienes de la tierra no est\u00e1n destinados s\u00f3lo a algunos privilegiados, sino a todos (6) . Puede ser \u00fatil recordar lo que escrib\u00eda san Basilio de Cesarea: \u00ab\u00bfQu\u00e9 cosa, dime, te pertenece? \u00bfDe d\u00f3nde la has tomado para ponerla en tu vida? [\u2026] \u00bfAcaso no saliste desnudo del vientre de tu madre?, \u00bfno tornar\u00e1s desnudo nuevamente a la tierra? Los bienes presentes, \u00bfde d\u00f3nde te vienen? Si dices del azar, eres imp\u00edo, porque no reconoces al Creador, ni das gracias al que te ha dado\u00bb (7). Cuando falta la gratitud, el hombre deja de reconocer los dones de Dios. Sin embargo, el Se\u00f1or, en su misericordia infinita, no abandona a los hombres que pecan contra \u00c9l; confirma m\u00e1s bien el&nbsp;don&nbsp;de la vida con el&nbsp;perd\u00f3n&nbsp;de la salvaci\u00f3n, ofrecido a todos mediante Jesucristo. Por eso, ense\u00f1\u00e1ndonos el \u201cPadre nuestro\u201d, Jes\u00fas nos invita a pedir: \u00abPerdona nuestras ofensas\u00bb (&nbsp;Mt&nbsp;6,12). 6. Cuando una persona ignora el propio v\u00ednculo con el Padre, comienza a albergar la idea de que las relaciones con los dem\u00e1s puedan ser gobernadas por una l\u00f3gica de explotaci\u00f3n, donde el m\u00e1s fuerte pretende tener el derecho de abusar del m\u00e1s d\u00e9bil (8). Como las \u00e9lites en el tiempo de Jes\u00fas, que se aprovechaban de los sufrimientos de los m\u00e1s pobres, as\u00ed hoy en la aldea global interconectada (9), el sistema internacional, si no se alimenta de l\u00f3gicas de solidaridad y de interdependencia, genera injusticias, exacerbadas por la corrupci\u00f3n, que atrapan a los pa\u00edses m\u00e1s pobres. La l\u00f3gica de la explotaci\u00f3n del deudor tambi\u00e9n describe sint\u00e9ticamente la actual \u201ccrisis de la deuda\u201d que afecta a diversos pa\u00edses, sobre todo del sur del mundo. 7. No me canso de repetir que la deuda externa se ha convertido en un instrumento de control, a trav\u00e9s del cual algunos gobiernos e instituciones financieras privadas de los pa\u00edses m\u00e1s ricos no tienen escr\u00fapulos de explotar de manera indiscriminada los recursos humanos y naturales de los pa\u00edses m\u00e1s pobres, a fin de satisfacer las exigencias de los propios mercados (10). A esto se agrega que diversas poblaciones, m\u00e1s abrumadas por la deuda internacional, tambi\u00e9n se ven obligadas a cargar con el peso de la deuda ecol\u00f3gica de los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados (11). La deuda ecol\u00f3gica y la deuda externa son dos caras de una misma moneda de esta l\u00f3gica de explotaci\u00f3n que culmina en la crisis de la deuda (12).<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":4976,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ocean_front_end_style_editor":"no","ocean_post_layout":"","ocean_both_sidebars_style":"","ocean_both_sidebars_content_width":0,"ocean_both_sidebars_sidebars_width":0,"ocean_sidebar":"","ocean_second_sidebar":"","ocean_disable_margins":"enable","ocean_add_body_class":"","ocean_shortcode_before_top_bar":"","ocean_shortcode_after_top_bar":"","ocean_shortcode_before_header":"","ocean_shortcode_after_header":"","ocean_has_shortcode":"","ocean_shortcode_after_title":"","ocean_shortcode_before_footer_widgets":"","ocean_shortcode_after_footer_widgets":"","ocean_shortcode_before_footer_bottom":"","ocean_shortcode_after_footer_bottom":"","ocean_display_top_bar":"default","ocean_display_header":"default","ocean_header_style":"","ocean_center_header_left_menu":"","ocean_custom_header_template":"","ocean_custom_logo":0,"ocean_custom_retina_logo":0,"ocean_custom_logo_max_width":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_width":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_width":0,"ocean_custom_logo_max_height":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_height":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_height":0,"ocean_header_custom_menu":"","ocean_menu_typo_font_family":"","ocean_menu_typo_font_subset":"","ocean_menu_typo_font_size":0,"ocean_menu_typo_font_size_tablet":0,"ocean_menu_typo_font_size_mobile":0,"ocean_menu_typo_font_size_unit":"px","ocean_menu_typo_font_weight":"","ocean_menu_typo_font_weight_tablet":"","ocean_menu_typo_font_weight_mobile":"","ocean_menu_typo_transform":"","ocean_menu_typo_transform_tablet":"","ocean_menu_typo_transform_mobile":"","ocean_menu_typo_line_height":0,"ocean_menu_typo_line_height_tablet":0,"ocean_menu_typo_line_height_mobile":0,"ocean_menu_typo_line_height_unit":"","ocean_menu_typo_spacing":0,"ocean_menu_typo_spacing_tablet":0,"ocean_menu_typo_spacing_mobile":0,"ocean_menu_typo_spacing_unit":"","ocean_menu_link_color":"","ocean_menu_link_color_hover":"","ocean_menu_link_color_active":"","ocean_menu_link_background":"","ocean_menu_link_hover_background":"","ocean_menu_link_active_background":"","ocean_menu_social_links_bg":"","ocean_menu_social_hover_links_bg":"","ocean_menu_social_links_color":"","ocean_menu_social_hover_links_color":"","ocean_disable_title":"default","ocean_disable_heading":"default","ocean_post_title":"","ocean_post_subheading":"","ocean_post_title_style":"","ocean_post_title_background_color":"","ocean_post_title_background":0,"ocean_post_title_bg_image_position":"","ocean_post_title_bg_image_attachment":"","ocean_post_title_bg_image_repeat":"","ocean_post_title_bg_image_size":"","ocean_post_title_height":0,"ocean_post_title_bg_overlay":0.5,"ocean_post_title_bg_overlay_color":"","ocean_disable_breadcrumbs":"default","ocean_breadcrumbs_color":"","ocean_breadcrumbs_separator_color":"","ocean_breadcrumbs_links_color":"","ocean_breadcrumbs_links_hover_color":"","ocean_display_footer_widgets":"default","ocean_display_footer_bottom":"default","ocean_custom_footer_template":"","ocean_post_oembed":"","ocean_post_self_hosted_media":"","ocean_post_video_embed":"","ocean_link_format":"","ocean_link_format_target":"self","ocean_quote_format":"","ocean_quote_format_link":"post","ocean_gallery_link_images":"on","ocean_gallery_id":[],"footnotes":""},"categories":[138,20],"tags":[53,35,96],"class_list":["post-7277","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-anteriores","category-papa-francisco","tag-jornada","tag-papa","tag-paz","entry","has-media"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de la Paz 2025 - Parroquia Matriz de San Agust\u00edn<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/parroquiasanagustin.org\/index.php\/2025\/01\/01\/mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2025\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de la Paz 2025 - Parroquia Matriz de San Agust\u00edn\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Perdona nuestras ofensas, conc\u00e9denos tu paz I.&nbsp;Escuchando el grito de la humanidad amenazada 1. Al inicio de este nuevo a\u00f1o que nos da el Padre celestial, tiempo jubilar dedicado a la esperanza, dirijo mi m\u00e1s sincero deseo de paz a toda mujer y hombre, en particular a quien se siente postrado por su propia condici\u00f3n existencial, condenado por sus propios errores, aplastado por el juicio de los otros, y ya no logra divisar ninguna perspectiva para su propia vida. A todos ustedes, esperanza y paz, porque este es un A\u00f1o de gracia que proviene del Coraz\u00f3n del Redentor. 2. En el 2025 la Iglesia cat\u00f3lica celebra el Jubileo, evento que colma los corazones de esperanza. El \u201cjubileo\u201d se remonta a una antigua tradici\u00f3n jud\u00eda, cuando el sonido de un cuerno de carnero \u2014en hebreo&nbsp;yobel\u2014 anunciaba, cada cuarenta y nueve a\u00f1os, uno de clemencia y liberaci\u00f3n para todo el pueblo (cf.&nbsp;Lv&nbsp;25,10). Este solemne llamamiento deb\u00eda resonar idealmente en todo el mundo (cf.&nbsp;Lv&nbsp;25,9), para restablecer la justicia de Dios en distintos \u00e1mbitos de la vida: en el uso de la tierra, en la posesi\u00f3n de los bienes, en la relaci\u00f3n con el pr\u00f3jimo, sobre todo respecto a los m\u00e1s pobres y a quienes hab\u00edan ca\u00eddo en desgracia. El sonido del cuerno recordaba a todo el pueblo \u2014al que era rico y al que se hab\u00eda empobrecido\u2014 que ninguna persona viene al mundo para ser oprimida; somos hermanos y hermanas, hijos del mismo Padre, nacidos para ser libres seg\u00fan la voluntad del Se\u00f1or (cf.&nbsp;Lv&nbsp;25,17.25.43.46.55). &nbsp; 3. Tambi\u00e9n hoy, el Jubileo es un evento que nos impulsa a buscar la justicia liberadora de Dios sobre toda la tierra. Al comienzo de este A\u00f1o de gracia, en lugar del cuerno nosotros quisi\u00e9ramos ponernos a la escucha del \u00abgrito desesperado de auxilio\u00bb (1) que, como la voz de la sangre de Abel el justo, se eleva desde muchas partes de la tierra (cf.&nbsp;&nbsp;Gn&nbsp;4,10), y que Dios nunca deja de escuchar. Tambi\u00e9n nosotros nos sentimos llamados a ser voz de tantas situaciones de explotaci\u00f3n de la tierra y de opresi\u00f3n del pr\u00f3jimo (2). Dichas injusticias asumen a menudo la forma de lo que san Juan Pablo II defini\u00f3 como \u00abestructuras de pecado\u00bb&nbsp;(3), porque no se deben s\u00f3lo a la iniquidad de algunos, sino que se han consolidado \u2014por as\u00ed decirlo\u2014 y se sostienen en una complicidad extendida. 4. Cada uno de nosotros debe sentirse responsable de alg\u00fan modo por la devastaci\u00f3n a la que est\u00e1 sometida nuestra casa com\u00fan, empezando por esas acciones que, aunque s\u00f3lo sea indirectamente, alimentan los conflictos que est\u00e1n azotando la humanidad. As\u00ed se fomentan y se entrelazan desaf\u00edos sist\u00e9micos, distintos pero interconectados, que asolan nuestro planeta&nbsp;(4). Me refiero, en particular, a las disparidades de todo tipo, al trato deshumano que se da a las personas migrantes, a la degradaci\u00f3n ambiental, a la confusi\u00f3n generada culpablemente por la desinformaci\u00f3n, al rechazo de toda forma de di\u00e1logo, a las grandes inversiones en la industria militar. Son todos factores de una amenaza concreta para la existencia de la humanidad en su conjunto. Por tanto, al comienzo de este a\u00f1o queremos ponernos a la escucha de este grito de la humanidad para que todos, juntos y personalmente, nos sintamos llamados a romper las cadenas de la injusticia y, as\u00ed, proclamar la justicia de Dios. Hacer alg\u00fan acto de filantrop\u00eda espor\u00e1dico no es suficiente. Se necesitan, por el contrario, cambios culturales y estructurales, de modo que tambi\u00e9n se efect\u00fae un cambio duradero (5). &nbsp; II.&nbsp;Un cambio cultural: todos somos deudores &nbsp; 5. El evento jubilar nos invita a emprender diversos cambios, para afrontar la actual condici\u00f3n de injusticia y desigualdad, record\u00e1ndonos que los bienes de la tierra no est\u00e1n destinados s\u00f3lo a algunos privilegiados, sino a todos (6) . Puede ser \u00fatil recordar lo que escrib\u00eda san Basilio de Cesarea: \u00ab\u00bfQu\u00e9 cosa, dime, te pertenece? \u00bfDe d\u00f3nde la has tomado para ponerla en tu vida? [\u2026] \u00bfAcaso no saliste desnudo del vientre de tu madre?, \u00bfno tornar\u00e1s desnudo nuevamente a la tierra? Los bienes presentes, \u00bfde d\u00f3nde te vienen? Si dices del azar, eres imp\u00edo, porque no reconoces al Creador, ni das gracias al que te ha dado\u00bb (7). Cuando falta la gratitud, el hombre deja de reconocer los dones de Dios. Sin embargo, el Se\u00f1or, en su misericordia infinita, no abandona a los hombres que pecan contra \u00c9l; confirma m\u00e1s bien el&nbsp;don&nbsp;de la vida con el&nbsp;perd\u00f3n&nbsp;de la salvaci\u00f3n, ofrecido a todos mediante Jesucristo. Por eso, ense\u00f1\u00e1ndonos el \u201cPadre nuestro\u201d, Jes\u00fas nos invita a pedir: \u00abPerdona nuestras ofensas\u00bb (&nbsp;Mt&nbsp;6,12). 6. Cuando una persona ignora el propio v\u00ednculo con el Padre, comienza a albergar la idea de que las relaciones con los dem\u00e1s puedan ser gobernadas por una l\u00f3gica de explotaci\u00f3n, donde el m\u00e1s fuerte pretende tener el derecho de abusar del m\u00e1s d\u00e9bil (8). Como las \u00e9lites en el tiempo de Jes\u00fas, que se aprovechaban de los sufrimientos de los m\u00e1s pobres, as\u00ed hoy en la aldea global interconectada (9), el sistema internacional, si no se alimenta de l\u00f3gicas de solidaridad y de interdependencia, genera injusticias, exacerbadas por la corrupci\u00f3n, que atrapan a los pa\u00edses m\u00e1s pobres. La l\u00f3gica de la explotaci\u00f3n del deudor tambi\u00e9n describe sint\u00e9ticamente la actual \u201ccrisis de la deuda\u201d que afecta a diversos pa\u00edses, sobre todo del sur del mundo. 7. No me canso de repetir que la deuda externa se ha convertido en un instrumento de control, a trav\u00e9s del cual algunos gobiernos e instituciones financieras privadas de los pa\u00edses m\u00e1s ricos no tienen escr\u00fapulos de explotar de manera indiscriminada los recursos humanos y naturales de los pa\u00edses m\u00e1s pobres, a fin de satisfacer las exigencias de los propios mercados (10). A esto se agrega que diversas poblaciones, m\u00e1s abrumadas por la deuda internacional, tambi\u00e9n se ven obligadas a cargar con el peso de la deuda ecol\u00f3gica de los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados (11). 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Al inicio de este nuevo a\u00f1o que nos da el Padre celestial, tiempo jubilar dedicado a la esperanza, dirijo mi m\u00e1s sincero deseo de paz a toda mujer y hombre, en particular a quien se siente postrado por su propia condici\u00f3n existencial, condenado por sus propios errores, aplastado por el juicio de los otros, y ya no logra divisar ninguna perspectiva para su propia vida. A todos ustedes, esperanza y paz, porque este es un A\u00f1o de gracia que proviene del Coraz\u00f3n del Redentor. 2. En el 2025 la Iglesia cat\u00f3lica celebra el Jubileo, evento que colma los corazones de esperanza. El \u201cjubileo\u201d se remonta a una antigua tradici\u00f3n jud\u00eda, cuando el sonido de un cuerno de carnero \u2014en hebreo&nbsp;yobel\u2014 anunciaba, cada cuarenta y nueve a\u00f1os, uno de clemencia y liberaci\u00f3n para todo el pueblo (cf.&nbsp;Lv&nbsp;25,10). Este solemne llamamiento deb\u00eda resonar idealmente en todo el mundo (cf.&nbsp;Lv&nbsp;25,9), para restablecer la justicia de Dios en distintos \u00e1mbitos de la vida: en el uso de la tierra, en la posesi\u00f3n de los bienes, en la relaci\u00f3n con el pr\u00f3jimo, sobre todo respecto a los m\u00e1s pobres y a quienes hab\u00edan ca\u00eddo en desgracia. El sonido del cuerno recordaba a todo el pueblo \u2014al que era rico y al que se hab\u00eda empobrecido\u2014 que ninguna persona viene al mundo para ser oprimida; somos hermanos y hermanas, hijos del mismo Padre, nacidos para ser libres seg\u00fan la voluntad del Se\u00f1or (cf.&nbsp;Lv&nbsp;25,17.25.43.46.55). &nbsp; 3. Tambi\u00e9n hoy, el Jubileo es un evento que nos impulsa a buscar la justicia liberadora de Dios sobre toda la tierra. Al comienzo de este A\u00f1o de gracia, en lugar del cuerno nosotros quisi\u00e9ramos ponernos a la escucha del \u00abgrito desesperado de auxilio\u00bb (1) que, como la voz de la sangre de Abel el justo, se eleva desde muchas partes de la tierra (cf.&nbsp;&nbsp;Gn&nbsp;4,10), y que Dios nunca deja de escuchar. Tambi\u00e9n nosotros nos sentimos llamados a ser voz de tantas situaciones de explotaci\u00f3n de la tierra y de opresi\u00f3n del pr\u00f3jimo (2). Dichas injusticias asumen a menudo la forma de lo que san Juan Pablo II defini\u00f3 como \u00abestructuras de pecado\u00bb&nbsp;(3), porque no se deben s\u00f3lo a la iniquidad de algunos, sino que se han consolidado \u2014por as\u00ed decirlo\u2014 y se sostienen en una complicidad extendida. 4. Cada uno de nosotros debe sentirse responsable de alg\u00fan modo por la devastaci\u00f3n a la que est\u00e1 sometida nuestra casa com\u00fan, empezando por esas acciones que, aunque s\u00f3lo sea indirectamente, alimentan los conflictos que est\u00e1n azotando la humanidad. As\u00ed se fomentan y se entrelazan desaf\u00edos sist\u00e9micos, distintos pero interconectados, que asolan nuestro planeta&nbsp;(4). Me refiero, en particular, a las disparidades de todo tipo, al trato deshumano que se da a las personas migrantes, a la degradaci\u00f3n ambiental, a la confusi\u00f3n generada culpablemente por la desinformaci\u00f3n, al rechazo de toda forma de di\u00e1logo, a las grandes inversiones en la industria militar. Son todos factores de una amenaza concreta para la existencia de la humanidad en su conjunto. Por tanto, al comienzo de este a\u00f1o queremos ponernos a la escucha de este grito de la humanidad para que todos, juntos y personalmente, nos sintamos llamados a romper las cadenas de la injusticia y, as\u00ed, proclamar la justicia de Dios. Hacer alg\u00fan acto de filantrop\u00eda espor\u00e1dico no es suficiente. Se necesitan, por el contrario, cambios culturales y estructurales, de modo que tambi\u00e9n se efect\u00fae un cambio duradero (5). &nbsp; II.&nbsp;Un cambio cultural: todos somos deudores &nbsp; 5. El evento jubilar nos invita a emprender diversos cambios, para afrontar la actual condici\u00f3n de injusticia y desigualdad, record\u00e1ndonos que los bienes de la tierra no est\u00e1n destinados s\u00f3lo a algunos privilegiados, sino a todos (6) . Puede ser \u00fatil recordar lo que escrib\u00eda san Basilio de Cesarea: \u00ab\u00bfQu\u00e9 cosa, dime, te pertenece? \u00bfDe d\u00f3nde la has tomado para ponerla en tu vida? [\u2026] \u00bfAcaso no saliste desnudo del vientre de tu madre?, \u00bfno tornar\u00e1s desnudo nuevamente a la tierra? Los bienes presentes, \u00bfde d\u00f3nde te vienen? Si dices del azar, eres imp\u00edo, porque no reconoces al Creador, ni das gracias al que te ha dado\u00bb (7). Cuando falta la gratitud, el hombre deja de reconocer los dones de Dios. Sin embargo, el Se\u00f1or, en su misericordia infinita, no abandona a los hombres que pecan contra \u00c9l; confirma m\u00e1s bien el&nbsp;don&nbsp;de la vida con el&nbsp;perd\u00f3n&nbsp;de la salvaci\u00f3n, ofrecido a todos mediante Jesucristo. Por eso, ense\u00f1\u00e1ndonos el \u201cPadre nuestro\u201d, Jes\u00fas nos invita a pedir: \u00abPerdona nuestras ofensas\u00bb (&nbsp;Mt&nbsp;6,12). 6. Cuando una persona ignora el propio v\u00ednculo con el Padre, comienza a albergar la idea de que las relaciones con los dem\u00e1s puedan ser gobernadas por una l\u00f3gica de explotaci\u00f3n, donde el m\u00e1s fuerte pretende tener el derecho de abusar del m\u00e1s d\u00e9bil (8). Como las \u00e9lites en el tiempo de Jes\u00fas, que se aprovechaban de los sufrimientos de los m\u00e1s pobres, as\u00ed hoy en la aldea global interconectada (9), el sistema internacional, si no se alimenta de l\u00f3gicas de solidaridad y de interdependencia, genera injusticias, exacerbadas por la corrupci\u00f3n, que atrapan a los pa\u00edses m\u00e1s pobres. La l\u00f3gica de la explotaci\u00f3n del deudor tambi\u00e9n describe sint\u00e9ticamente la actual \u201ccrisis de la deuda\u201d que afecta a diversos pa\u00edses, sobre todo del sur del mundo. 7. No me canso de repetir que la deuda externa se ha convertido en un instrumento de control, a trav\u00e9s del cual algunos gobiernos e instituciones financieras privadas de los pa\u00edses m\u00e1s ricos no tienen escr\u00fapulos de explotar de manera indiscriminada los recursos humanos y naturales de los pa\u00edses m\u00e1s pobres, a fin de satisfacer las exigencias de los propios mercados (10). A esto se agrega que diversas poblaciones, m\u00e1s abrumadas por la deuda internacional, tambi\u00e9n se ven obligadas a cargar con el peso de la deuda ecol\u00f3gica de los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados (11). 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