{"version":"1.0","provider_name":"Parroquia Matriz de San Agust\u00edn","provider_url":"https:\/\/parroquiasanagustin.org","author_name":"admin","author_url":"https:\/\/parroquiasanagustin.org\/index.php\/author\/admin\/","title":"Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma - Parroquia Matriz de San Agust\u00edn","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"HOsCfVBiLB\"><a href=\"https:\/\/parroquiasanagustin.org\/index.php\/2024\/02\/15\/mensaje-del-papa-francisco-para-la-cuaresma\/\">Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/parroquiasanagustin.org\/index.php\/2024\/02\/15\/mensaje-del-papa-francisco-para-la-cuaresma\/embed\/#?secret=HOsCfVBiLB\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u00abMensaje del Papa Francisco para la Cuaresma\u00bb \u2014 Parroquia Matriz de San Agust\u00edn\" data-secret=\"HOsCfVBiLB\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/parroquiasanagustin.org\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","thumbnail_url":"https:\/\/parroquiasanagustin.org\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/papa-francisco-cuaresma-2.jpg","thumbnail_width":1200,"thumbnail_height":750,"description":"A trav\u00e9s del desierto Dios nos gu\u00eda a la libertad Queridos hermanos y hermanas: Cuando nuestro Dios se revela, comunica la libertad: \u00abYo soy el Se\u00f1or, tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar de esclavitud\u00bb (Ex\u00a020,2).\u00a0As\u00ed se abre el Dec\u00e1logo dado a Mois\u00e9s en el monte Sina\u00ed. El pueblo sabe bien de qu\u00e9 \u00e9xodo habla Dios; la experiencia de la esclavitud todav\u00eda est\u00e1 impresa en su carne. Recibe las diez palabras de la alianza en el desierto como camino hacia la libertad. Nosotros las llamamos \u201cmandamientos\u201d, subrayando la fuerza del amor con el que Dios educa a su pueblo.\u00a0La llamada a la libertad es, en efecto, una llamada vigorosa.\u00a0No se agota en un acontecimiento \u00fanico, porque madura durante el camino. Del mismo modo que Israel en el desierto lleva todav\u00eda a Egipto dentro de s\u00ed \u2015en efecto, a menudo echa de menos el pasado y murmura contra el cielo y contra Mois\u00e9s\u2015, tambi\u00e9n hoy el pueblo de Dios lleva dentro de s\u00ed ataduras opresoras que debe decidirse a abandonar. Nos damos cuenta de ello cuando nos falta esperanza y vagamos por la vida como en un p\u00e1ramo desolado, sin una tierra prometida hacia la cual encaminarnos juntos.\u00a0La Cuaresma es el tiempo de gracia en el que el desierto vuelve a ser \u2015como anuncia el profeta Oseas\u2015 el lugar del primer amor\u00a0(cf.\u00a0Os\u00a02,16-17).\u00a0Dios educa a su pueblo para que abandone sus esclavitudes\u00a0y experimente el paso de la muerte a la vida. Como un esposo nos atrae nuevamente hacia s\u00ed y susurra palabras de amor a nuestros corazones. El \u00e9xodo de la esclavitud a la libertad no es un camino abstracto.\u00a0Para que nuestra Cuaresma sea tambi\u00e9n concreta, el primer paso es querer\u00a0ver la realidad.\u00a0Cuando en la zarza ardiente el Se\u00f1or atrajo a Mois\u00e9s y le habl\u00f3, se revel\u00f3 inmediatamente como un Dios que ve y sobre todo escucha: \u00abYo he visto la opresi\u00f3n de mi pueblo, que est\u00e1 en Egipto, y he o\u00eddo los gritos de dolor, provocados por sus capataces. S\u00ed, conozco muy bien sus sufrimientos. Por eso he bajado a librarlo del poder de los egipcios y a hacerlo subir, desde aquel pa\u00eds, a una tierra f\u00e9rtil y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel\u00bb (Ex\u00a03,7-8).\u00a0Tambi\u00e9n hoy llega al cielo el grito de tantos hermanos y hermanas oprimidos. Pregunt\u00e9monos: \u00bfnos llega tambi\u00e9n a nosotros? \u00bfNos sacude? \u00bfNos conmueve?\u00a0Muchos factores nos alejan los unos de los otros, negando la fraternidad que nos une desde el origen. En mi viaje a Lampedusa, ante la globalizaci\u00f3n de la indiferencia plante\u00e9 dos preguntas, que son cada vez m\u00e1s actuales: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1s?\u00bb (Gn\u00a03,9) y \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano?\u00bb (Gn\u00a04,9). El camino cuaresmal ser\u00e1 concreto si, al escucharlas de nuevo, confesamos que seguimos bajo el dominio del Fara\u00f3n. Es un dominio que nos deja exhaustos y nos vuelve insensibles. Es un modelo de crecimiento que nos divide y nos roba el futuro; que ha contaminado la tierra, el aire y el agua, pero tambi\u00e9n las almas. Porque, si bien con el bautismo ya ha comenzado nuestra liberaci\u00f3n, queda en nosotros una inexplicable a\u00f1oranza por la esclavitud. Es como una atracci\u00f3n hacia la seguridad de lo ya visto, en detrimento de la libertad. Quisiera se\u00f1alarles un detalle de no poca importancia en el relato del \u00c9xodo: es Dios quien ve, quien se conmueve y quien libera, no es Israel quien lo pide. El Fara\u00f3n, en efecto, destruye incluso los sue\u00f1os, roba el cielo, hace que parezca inmodificable un mundo en el que se pisotea la dignidad y se niegan los v\u00ednculos aut\u00e9nticos. Es decir, logra mantener todo sujeto a \u00e9l.\u00a0Pregunt\u00e9monos: \u00bfdeseo un mundo nuevo? \u00bfEstoy dispuesto a romper los compromisos con el viejo? El testimonio de muchos hermanos obispos y de un gran n\u00famero de aquellos que trabajan por la paz y la justicia me convence cada vez m\u00e1s de que lo que hay que denunciar es un d\u00e9ficit de esperanza.\u00a0Es un impedimento para so\u00f1ar, un grito mudo que llega hasta el cielo y conmueve el coraz\u00f3n de Dios. Se parece a esa a\u00f1oranza por la esclavitud que paraliza a Israel en el desierto, impidi\u00e9ndole avanzar. El \u00e9xodo puede interrumpirse. De otro modo no se explicar\u00eda que una humanidad que ha alcanzado el umbral de la fraternidad universal y niveles de desarrollo cient\u00edfico, t\u00e9cnico, cultural y jur\u00eddico, capaces de garantizar la dignidad de todos, camine en la oscuridad de las desigualdades y los conflictos. Dios no se cansa de nosotros. Acojamos la Cuaresma como el tiempo fuerte en el que su Palabra se dirige de nuevo a nosotros: \u00abYo soy el Se\u00f1or, tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar de esclavitud\u00bb (Ex\u00a020,2).\u00a0Es tiempo de conversi\u00f3n, tiempo de libertad. Jes\u00fas mismo, como recordamos cada a\u00f1o en el primer domingo de Cuaresma, fue conducido por el Esp\u00edritu al desierto para ser probado en su libertad.\u00a0Durante cuarenta d\u00edas estar\u00e1 ante nosotros y con nosotros: es el Hijo encarnado.\u00a0A diferencia del Fara\u00f3n, Dios no quiere s\u00fabditos, sino hijos. El desierto es el espacio en el que nuestra libertad puede madurar en una decisi\u00f3n personal de no volver a caer en la esclavitud.\u00a0En Cuaresma, encontramos nuevos criterios de juicio y una comunidad con la cual emprender un camino que nunca antes hab\u00edamos recorrido. Esto implica\u00a0una lucha, que el libro del \u00c9xodo y las tentaciones de Jes\u00fas en el desierto nos narran claramente. A la voz de Dios, que dice: \u00abT\u00fa eres mi Hijo muy querido\u00bb (Mc\u00a01,11) y \u00abno tendr\u00e1s otros dioses delante de m\u00ed\u00bb (Ex\u00a020,3), se oponen de hecho las mentiras del enemigo. M\u00e1s temibles que el Fara\u00f3n son los \u00eddolos; podr\u00edamos considerarlos como su voz en nosotros.\u00a0El sentirse omnipotentes, reconocidos por todos, tomar ventaja sobre los dem\u00e1s: todo ser humano siente en su interior la seducci\u00f3n de esta mentira.\u00a0Es un camino trillado. Por eso, podemos apegarnos al dinero, a ciertos proyectos, ideas, objetivos, a nuestra posici\u00f3n, a una tradici\u00f3n e incluso a algunas personas. Esas cosas en lugar de impulsarnos, nos paralizar\u00e1n. En lugar de unirnos, nos enfrentar\u00e1n.\u00a0Existe, sin embargo, una"}