Carta de nuestro obispo – 23 de abril de 2020

A TODOS LOS SACERDOTES Y FIELES DE LA DIÓCESIS 

Mis queridos Hermanos y Amigos todos: ​

Van pasando los días del encerramiento, todos iguales y cada uno diferente, por lo menos así los vivo yo. Encerrados, pero no cerrados. Distante de todos, pero muy cerca de corazón a todos, incluso ahora con más conciencia de que ese “todos” tiene caras y nombres, y situaciones concretas, que uno quisiera abrazar, y quiere acompañar y atender.

Con más tiempo para rezar, para escuchar de cerca al Señor y tratar de comprender su voluntad, y para contarle las certezas y las perplejidades que habitan el corazón; más tiempo para pensar, para observar y valorar el bien que está surgiendo por todas partes en esta crisis de la pandemia: generosidades al límite, entregas silenciosas, luces que iluminan con las reflexiones que se comparten por aquí y por allí; y más tiempo para sentir cerca a todos, sí más tiempo para sentir cerca a todos.

​Están, y mucho más de lo que se sabe y trasciende públicamente, en la atención y cercanía a los necesitados. Estos se han multiplicado y se han diversificado. Hay mucha gente que malvivía con pequeños ingresos, que ahora han desaparecido. Ya os lo decía en mi carta del Jueves Santo, cuando os animaba a Compadecer, un verbo muy importante para conjugar en el momento presente.

Las personas normalmente atendidas en los centros de Cáritas, servicios centrales y parroquias, se han incrementado en un tercio. Y los comedores, que siguen abiertos , preparan y ofrecen el 70 % más de las atenciones que ya tenían. Y a unos y a otros sigo diciendo que se apunten a la tarea de atender a todos los necesitados, y ofrezco a los que pueden aportar, un modo de hacerlo, el ingreso directo a la C/C de Cáritas Diocesana: ES39 0081 7721 2100 0100 7801.​

En este tiempo he multiplicado lo que no hace mucho llamé el ministerio orante del pastor. Rezo más que antes, y pongo ante el Señor muchos más nombres, nombres propios o de desconocidos, pero todos reales. También estoy multiplicando el ministerio telefónico. Todos los días dedico un buen tiempo a contactar con curas, consagrados y seglares para saber de ustedes, para animar y compartir. Y para seguir la realidad y las necesidades de nuestras Cáritas.

Sé que, como yo, muchos curas y muchos agentes de pastoral lo están haciendo continuamente. Hay inventiva para acompañar a los enfermos, a los mayores de la parroquia, a los pobres, a los niños de la catequesis y a los jóvenes; se ponen “deberes” de catequesis por internet a quienes es posible. Y se han multiplicado las celebraciones por radio, página web e internet en general. Muchos fieles, en la Diócesis, pero también en la península, siguen estas celebraciones, que son valoradas como cercanas y muy alentadoras en estos momentos de confinamiento. 

​Se multiplican las oraciones, se multiplican las llamadas, y se multiplican las preguntas y las consultas: ¿qué hacemos con las Fiestas, ya cercanas, de nuestra Parroquia? ¿qué hacemos con las Primeras Comuniones? ¿cuándo y cómo celebraremos Bodas, Bautizos, Confirmaciones? ¿qué hacemos para responder a las necesidades de la Parroquia, que también las tiene, ahora que llevamos varias semanas sin colectas?​

Sobre las Fiestas, y sobre las celebraciones cercanas, hay que pensar que en principio está todo suprimido, aunque hablemos del verano y hasta del último trimestre del año, en espera del desarrollo de los acontecimientos, y de las disposiciones que establezca la Administración para la salida del encerramiento. Las Fiestas que conllevan participación masiva, no van a encontrar sitio en los calendarios de momento. Tendrán modo de celebración especial. La Eucaristía participada físicamente será el primer paso de esta apertura. ¿Cuándo será? ¿En qué condiciones y con qué connotaciones? Lo avisaremos, pero tendremos todos que estar atentos a no retroceder en el camino que llevamos de vencer la pandemia.​

Tanto Caritas como las mismas parroquias para su funcionamiento normal y ordinario necesitan la cooperación económica, y para ambas cosas convoco a la generosidad a los que pueden, o mejor, podemos. Convoco a los sacerdotes a que tengamos un gesto de fraternidad con los pobres, emigrantes y marginados por la actual situación. ¿Valdría la estimación que se hacía tiempo atrás del diezmo? Puede servir, pero las situaciones personales son distintas, que cada uno escuche la voz de Dios que le habla al corazón. Yo ya lo he empezado, ingresando en Cáritas.​

Los que quieran atender al mantenimiento ordinario de las parroquias, pueden hacer dos cosas. Primero, no olvidar  marcar la X en la casilla de Asignación tributaria a la Iglesia católica, y también la X de Asignación a actividades consideradas de interés social. Ninguna de las dos X supone un pagar más, como un impuesto añadido, ni lo supone el marcar las dos X. La otra cosa que pueden hacer es que, dado que estamos varias semanas sin entradas en las comunidades, ingresen a la Iglesia Diocesana la cantidad que estime cada uno. El número de cuenta de la Diócesis de Canarias es ES85 2038 7238 5568 0000 6529. Centralizamos en la diócesis estas aportaciones, por el tema de la fiscalidad, y por atender desde la Administración diocesana a las parroquias con más dificultades.

Gracias de corazón por todo, la comunidad cristiana está sirviendo a los que más lo necesitan.​ Que el Señor nos bendiga con su amor y nos llene de amor mutuo.

+Francisco, Obispo